Desde sus orígenes el hombre aprendió a utilizar el sol como fuente inagotable de luz y calor. Los primeros asentamientos humanos que empezaron a construirse, lo hicieron teniendo en cuenta la dirección de los rayos solares y su capacidad calorífica.
En la antigua Grecia, Sócrates decía que “la casa ideal debe ser fresca en verano y cálida en invierno” y en la época del Imperio Romano, las leyes romanas harían del sol un derecho. Así, a lo largo de la historia, el uso pasivo de la energía solar o lo que hoy conocemos como arquitectura bioclimática, se fue convirtiendo en una práctica habitual.
A partir de la llegada de la revolución industrial en el siglo XIX, la aparición de las ciudades dormitorio y, en especial, con la aparición del petróleo como principal fuente de energía, las técnicas aplicadas a la construcción para buscar la protección contra el clima fueron perdiendo parte de su importancia.
En los últimos años los aspectos energéticos han sido relegados a un segundo plano en la mayoría de las nuevas construcciones. La tendencia ha estado más preocupada por el impacto visual o el máximo aprovechamiento del espacio, dejando de lado técnicas tradicionales que tenían como principal objetivo evitar el aporte adicional de energía siempre que fuera posible. Los sistemas para aprovechar de forma natural la energía del Sol se fueron sustituyendo progresivamente por aparatos que aportan energía de modo artificial (sistemas de aire acondicionado y sistemas de calefacción por gas o electricidad).
Hoy por hoy, el agotamiento de los combustibles fósiles, unido a los problemas ambientales derivados de su uso masivo, ha vuelto a poner de actualidad el uso de la arquitectura bioclimática, rescatando los principios básicos de la arquitectura tradicional que tenían como finalidad ahorrar energía por medio de la orientación de la vivienda, el color de sus muros, la disposición adecuada de las estancias o los materiales de construcción empleados.
A partir de 2007 la certificación energética de edificios es un requisito legal que deben cumplir todas las edificaciones en España. Casi el 30 % del consumo de energía primaria es debido a los edificios, y por ello las normativas europeas han intentado incidir sobre el consumo energético de las construcciones, en este caso creando una herramienta similar a la ya empleada en el caso de los electrodomésticos.
La certificación energética es una evaluación cuantitativa y objetiva del comportamiento energético del edificio, que debe ser presentada de forma comprensible al usuario. Para realizar esa evaluación, se ha establecido una metodología de cálculo, y para hacer llegar los resultados al usuario, una "etiqueta tipo" en la que se incluye su consumo estimado de energía y las emisiones de CO2 asociadas.
Las etiquetas van de la A, que correspondería a los edificios más eficientes, a la G, los menos eficientes y su función es informar a los compradores de los parámetros de consumo energético de la edificación con el fin de aportar un criterio adicional de comparación.
Evidentemente, si el público no está sensibilizado para elegir, el sistema no tiene sentido.
DESARROLLO SOSTENIBLE
El contenido de este blog tiene como objetivo: dar a conocer la presencia de las energías renovables , el alto grado de desarrollo alcanzado por estas tecnologías, fomentar el ahorro energético y ofrecer la actualidad del sector.
EDIFICIOS SOSTENIBLES
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ahorro energético
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APAGON 15 FEBRERO 2011
A partir del 1 de enero de 2011 la Tarifa de Último Recurso (TUR) de la luz subió en un 9,8%, a esta tarifa se acogen unos 24 millones de clientes, entre hogares, pequeñas y medianas empresas con potencias contratadas iguales o inferiores a los 10 kilovatios.
Esta nueva subida de la tarifa eléctrica ha causado malestar en la población, más aún cuando a ella se suman otras alzas en bienes y servicios y los indicadores de recuperación económica no evolucionan de la manera esperada.
Como medida de rechazo a esta alza tarifaria, se concertó un apagón general el 15 de febrero a las 22:00 horas y por espacio de 5 minutos, incluso la propuesta incluye realizar un apagón mensual de similares características. El objetivo es crear con esos 5 minutos de consumo cero, un hueco en las arcas de las compañías eléctricas y hacer sentir de este modo la indignación de los hogares españoles.
El medio de difusión de esta iniciativa ha sido básicamente internet, seguramente habéis recibido en vuestra bandeja de entrada más de un correo al respecto. De la misma forma se han creado páginas en facebook que han tenido aparentemente muy buena acogida dado el número de seguidores y comentarios generados a favor de secundar este boicot.
Sin embargo, a la hora de pasar a la acción parece ser que muy pocos cumplieron con desconectarse de la red eléctrica en el momento fijado, se olvidaron o pensaron: que mejor lo haga otro, que si yo no lo hago ni cuenta se van a dar. En el gráfico mostrado (click encima de la imágen para ampliar, la línea amarilla corresponde a la demanda real) se ve la curva de demanda de electricidad del día 15 de febrero, podemos apreciar que a la hora pactada, las 22:00 se registra un consumo global de 37.028 MW, valor que a partir de ese instante, lejos de bajar, sube, registrándose a las 22:10 una demanda eléctrica de 37.157 MW.
Visto el nulo efecto de este apagón general, el pronóstico de futuras acciones de esta naturaleza se ve intrascendente, y es que lograr concertaciones, actitudes o movilizaciones masivas es en general muy difícil, la población española no está acostumbrada a ellas. Además, en el hipotético caso que se hubiese tenido éxito, la verdad es que no sé que se pretendía conseguir, de haberse producido ese hueco en las arcas de las compañías eléctricas en qué beneficiaría a los consumidores, a no ser que solo se pretendiera una suerte de venganza o una simple señal de repudio.
Las nuevas tarifas están vigentes y habrá que pagar los consumos eléctricos en función a ellas, nos guste o no, es lo que hay, ahora si nuestra economía está en niveles críticos busquemos alternativas viables que están lejos de participar eventualmente en este tipo de boicots generales que no conducen a nada.
En primer lugar existe el llamado bono social, los consumidores de este bono, que son 2,85 millones actualmente pero que pueden alcanzar los 5 millones, no sufrirán esta subida en la tarifa hasta 2012. Los consumidores que pueden optar a este bono social son los de potencias inferiores a 3 kW, familias con todos los miembros en paro, las numerosas y las que cobren pensiones mínimas. Para solicitarlo y obtener más información ver este enlace.
En segundo lugar está el establecer un plan de ahorro de electricidad, existen muchas formas de conseguirlo, lo importante es que sea un plan en el que participen a conciencia los integrantes de la unidad familiar y que se fijen metas de reducción que sean contrastadas mes a mes con la llegada de las facturas de electricidad, de esta manera se observará el grado de efectividad. Tan solo la eliminación de artefactos en situación "stand by" como televisores, reproductores de sonido y video, lavadoras, lavavajillas, ordenadores, etc. supone un ahorro de electricidad de aproximadamente el 10%, con esta acción y algunas otras adicionales conseguiréis que el alza de tarifas no os afecte y sin sacrificar para nada el confort acostumbrado.
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DESARROLLO SOSTENIBLE
El consumo de energía es uno de los principales indicadores del progreso y bienestar de una sociedad, el concepto de crisis energética aparece cuando las fuentes de energía de las que se abastece esta sociedad se agotan. Un modelo económico como el actual, cuyo funcionamiento depende de un continuo crecimiento, exige también una demanda igualmente creciente de energía. Puesto que las fuentes de energía convencional son finitas, es inevitable que en un determinado momento la demanda no pueda ser abastecida y todo el sistema colapse.
Por lo anteriormente expuesto es que surge el concepto del modelo de Desarrollo Sostenible, en el cual la Comunidad Europea y España están comprometidas y que se basa en las siguientes premisas:
• El uso de fuentes de energía renovable, ya que las fuentes fósiles actualmente explotadas terminarán agotándose, según los pronósticos, en el transcurso de este siglo XXI.
• El uso de fuentes limpias, abandonando los procesos de combustión convencionales y la fisión nuclear, causantes de serios efectos contaminantes, aumento de gases invernadero y perforación de la capa de ozono.
• La explotación de las fuentes de energía proponiéndose como alternativa el fomento del autoconsumo, que evite en la medida de lo posible la construcción de grandes infraestructuras de generación y distribución de energía eléctrica.
• La disminución de la demanda energética mediante la mejora del rendimiento de los dispositivos eléctricos existentes (electrodomésticos, lámparas, etc.).
• La reducción o eliminación del consumo energético innecesario, es decir, desarrollar una conciencia y una cultura de ahorro de energía y condena al despilfarro.
La producción de energías limpias, alternativas y renovables no es por tanto solamente una cultura o un intento de mejorar el medio ambiente, sino una necesidad a la que el ser humano se va a ver abocado, independientemente de nuestra opinión, gustos o creencias.
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